jueves, 18 de enero de 2018

Nueva normativa para la Biblioteca Quitapesares






En 2012 comenzamos con la campaña Biblioteca Quitapesares
ideada por la biblioteca regional de Murcia y a la que nos sumamos.
Consiste en que  si tienes alguna sanción por devolución retrasada que paraliza tu carné, 
tu deuda de tiempo con nosotros quedará anulada si donas alimentos básicos, no perecederos.
Dichos alimentos pasarán a formar parte del banco de alimentos que gestiona Cáritas.

Más información de la Campaña en este ENLACE


Con este nuevo anuncio TE INFORMAMOS de que a partir de febrero solo se quitarán sanciones por devoluciones atrasadas hasta un máximo de 3 meses y donando 1 kg de comida por mes. Las sanciones que superen este plazo no se podrán anular hasta el vencimiento del  período sancionado.


miércoles, 17 de enero de 2018

La vida a veces de Carlos del Amor


La tertulia de este libro será el 18 de enero a las 20 h. en la Biblioteca Pilar Barnés
Además puedes escuchar algunos audios del libro en NOSOTROS TE LEEMOS

SIGUE ESTE ENLACE Y ELIGE EL QUE MÁS TE GUSTE

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Al pasar un espacio de tiempo razonable después de una separación, salvo que sea de forma muy trágica, uno se acuerda de la otra persona de forma casi casual y esporádica, por alguna vivencia compartida, o por la fecha de cumpleaños, pero ese recuerdo no es doloroso, es, cómo decirlo, normal, incoloro, incluso a veces agradable. El otro se convierte en una isla remota situada en algún lugar en la memoria, en un puñado de besos que se dieron. (p. 218)

“La vida a veces” es una recopilación de veinticinco relatos alrededor de un eje motor: la emotividad. A través de su trabajo, Carlos del Amor se ha topado con historias que no han sido protagonistas de sus reportajes televisivos pero que, guardadas en su memoria, han cobrado vida a través de las páginas de este espléndido libro. Son historias sencillas, de muy variada índole y que nos remiten a ponernos en la piel de cada uno de sus protagonistas, aunque uno de ellos sea un descolorido patito de goma que navega meses y meses a través del océano Pacífico hasta arribar a la costa californiana. Todas las narraciones parten de un pequeño incidente, un mínimo hecho diferencial y a la manera en que Raymond Carver desarrollaba sus relatos, a través de este pequeño punto y aparte, la vida cambiará sustancialmente para cada uno de los personajes de la obra.

Los relatos que componen “La vida a veces”, título sacado de un famoso poema de Gil de Biedma, están clasificados en cinco apartados que hacen una leve referencia al tema en el que se circunscriben aunque, a mi modo de entender, funcionan realmente bien leídos con cualquier orden. “La vida a veces” comienza con un jugoso prólogo que nos acerca al escritor en busca de una historia sin darse cuenta de que está rodeado de infinidad de ellas, eso sí, a pequeña escala. Carlos del Amor no sólo retrata en unos escasos flashes la vidas de cualquiera de nosotros en un momento álgido de nuestra existencia sino que aboceta cada uno de esos trazos con delicadeza y sabiduría, aderezando con pequeños objetos ese recinto vital tan complejo que es la vida. Canciones o colores que nos marcan en un cierto momento, encuentros y desencuentros que recuperan rutas a seguir y homenajes sentidos, como los que rinden tributo a Ortega y Gassett y a Gabriel García Márquez, completan el material con el que Carlos del Amor teje sus sueños, sus historias que, en el fondo son las nuestras, las sencillas historias de cada día. Y a final del libro unas páginas en blanco para animar al lector a que escriba algo, ese recuerdo que le persigue, ese instante en el que ya nada fue como era, ese encuentro que hizo que todo tuviera sentido; en el fondo, lo que es la vida, a veces.

Carlos Del Amor (Murcia, 1974) es periodista y su carrera profesional está vinculada al área de Cultura de los Servicios Informativos de RTVE. Su especial manera de enfocar la información en el Telediario le ha convertido en una de las voces más personales, reconocibles y seguidas del panorama periodístico. Colaborador en el programa No es un día cualquiera, de RNE, donde aporta esa mirada diferente sobre la actualidad, ha cubierto los principales festivales de cine del mundo y entrevistado a numerosas personalidades de la cultura. Asimismo, ha publicado artículos en diferentes revistas, e imparte clases y charlas en numerosas universidades. Pero todo lo dicho anteriormente se resume en una frase: es un contador de historias. 



“La vida a veces”

La vida a veces es tan breve
y tan completa que un minuto
cuando me dejo y tú te dejas
va más aprisa y dura mucho.

La vida a veces es más rica.
Y nos convida a los dos juntos
a su palacio, entre semana,
o los domingos a dar tumbos.

La vida entonces, ya se cuenta
por unidades de amor tuyo,
tan diminutas que se olvidan
en lo feliz, en lo confuso.

La vida a veces es muy poco
y tan intensa -si es tu gusto-
Hasta el dolor que tú me haces
da otro sentido a ser del mundo.

La vida; luego, ya es nosotros
hasta el extremo más inmundo.

Porque quererse es un castigo
y es un abismo vivir juntos.

Jaime Gil de Biedma




Soldados de Salamina de Javier Cercas

La tertulia de este libro ha sido esta mañana en Biblioteca Pilar Barnés


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Soldados de Salamina es una novela dividida en tres partes: Los amigos del bosque, Soldados de Salamina y Cita en Stockton. Todo empieza cuando al narrador le proponen que escriba para el periódico en el que trabaja un artículo sobre Antonio Machado, que se exilió a Francia, donde poco después moriría en Colliure. Se cumplían sesenta años del final de la guerra civil y el periodista se acuerda de la simetría de ese hecho con el fallido fusilamiento de Sánchez Mazas, que tuvo lugar más o menos en los días en que fallece Machado, pero en este lado de la frontera española. Ese extraño paralelismo enriquecería más el artículo.

Sánchez Mazas es el eje central de la novela. Estaba preso en Barcelona, en el monasterio del Collell y escapa de un fusilamiento colectivo. La guerra civil estaba llegando a su fin. El ejército nacional se acercaba a Cataluña y el republicano estaba en plena retirada. A pesar de la barbarie que suponen, sobre todo, las guerras civiles, siempre hay algún hecho, aunque sea uno solo, que muestra el lado humano de la misma, pues uno se pone a pensar qué pasaría por la cabeza del miliciano Miralles que encuentra a Sánchez Mazas, le apunta con su fusil pero, por alguna causa, decide no delatarlo.

El Cercas escritor-periodista-narrador de la obra, tras el éxito de su artículo, se va interesando más por la figura de uno de los fundadores de Falange, Rafael Sánchez Mazas, y va  reuniendo toda la información que le facilitan. Es la parte más periodística de la novela. Al ver la documentación que va acumulando le ronda cada vez más la idea de escribir un relato real, como él quiere que le llamen, sobre el falangista. La segunda parte es prácticamente biográfica, toda ella gira en torno al Sánchez Mazas político y escritor. Pero el Cercas no está contento con lo que tiene. Le falta algo y de nuevo está a punto de desistir. Sin embargo, un encuentro con el periodista chileno Javier Bolaños, le anima a seguir escribiendo. Tenía que encontrar la pieza que completaba el rompecabezas, Miralles, el miliciano, el héroe desconocido, que le había perdonado la vida a Sánchez Mazas. “Personas decentes hay muchas: son las que saben decir no a tiempo; héroes en cambio hay muy pocos. Creo que en el comportamiento de un héroe hay casi siempre algo ciego, irracional, instintivo, algo que está en su naturaleza y a lo que no puede escapar. No actúan por compasión o por vete a saber que buen sentimiento actúan por una especie de instinto ciego que lo supera”

Aunque se nos presente a Soldados de Salamina como un relato real, llega algún momento de la obra en que no sabemos cuál es la parte real y cuál es la ficción. Tal como nos narra los acontecimientos, las descripciones que hace, los personajes, consigue confundir al lector. Y si no hubiese esa confusión no sería una novela en sí, sería un trabajo periodístico más.

Es una obra escrita con un lenguaje muy asequible, de nuestro tiempo, al ser Cercas el personaje-protagonista-narrador. Los diálogos le dan agilidad a la narración, aunque casi brillan por su ausencia en la segunda parte, que es más descriptiva, más narrativa, por lo que se ralentiza su ritmo. Pero con sus diálogos el autor nos introduce de pleno en la novela, nos engancha y su lectura pasa volando. No son diálogos tediosos, son entretenidos y amenos.

Mario Vargas Llosa dice de esta obra que “merecería tener innumerables lectores, en esta época en que se ha puesto de moda la literatura ligera, llamada de entretenimiento, porque así aquéllos comprobarían que la literatura seria, la que se atreve a encarar los grandes temas y rehúye la facilidad, no tiene nada de aburrida, y, al contrario, es capaz también de encandilar a sus lectores, además de afectarlos de otras maneras”. Y parece que ha acertado porque ya van publicadas treinta ediciones y ha sido traducida a veinte idiomas.

Fuente: Novilis

lunes, 15 de enero de 2018

Nos vemos allá arriba de Pierre Lemaitre

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La tertulia de este libro será el 16 de enero a las 19.30 h. en Biblioteca Pilar Barnés

Entre las novelas que apostaron por la Gran Guerra aprovechando el centenario, esta del desconocido Pierre Lemaitre, ganadora del Goncourt 2013, es quizás una de las mejores. Aunque las escenas bélicas sólo ocupan tres capítulos, toda la historia está imbuida del espíritu militar de entonces y las consecuencias del conflicto. Se centra sobre todo en la mercadería que se produjo con las tumbas y los homenajes a los caídos después del armisticio. El planteamiento es sencillo: en los últimos meses de la guerra, un soldado francés es sepultado por un obús y un compañero suyo logra desenterrarlo a punto de asfixiarse, con tan mala fortuna que un trozo de metralla le desfigura el rostro. La culpa es del teniente Pradelle, que les ha lanzado a una ofensiva absurda y asesina con el fin de sacar algún beneficio personal. Albert se siente en deuda con Édouard, hasta el punto de que le ayuda a cambiar de identidad y que sea dado por muerto. En la espera de la desmovilización, la hermana de Édouard aparece para llevarse el cuerpo al panteón familiar. Pradelle interviene y al final se casa con Madeleine, hija de familia rica. La pareja de exsoldados malvive en París mientras el oficial se va enriqueciendo con negocios turbios, como la construcción de cementerios en toda Francia, con la consiguiente exhumación de cadáveres y nuevos enterramientos. Es igual si en lugar de franceses los caídos sepultados son alemanes y si los féretros son tan pequeños que hay que romper piernas y repartir huesos. Por su parte, el monstruoso Édouard, dotado para el dibujo, proyecta un negocio de monumentos patrióticos que Albert se presta a financiar.

Nos vemos allá arriba deviene entonces en una cáustica comedia ligera, en el sentido de Mendoza, sin el talento para el humorismo y la chanza del barcelonés. Con un estilo ecléctico que recoge desde la eficacia descriptiva que Maurice Druon heredó de Balzac hasta cierto cinismo a lo Céline, pasando por el Flaubert de Bouvard y Pécuchet, Lemaitre arma una historia que en algún quiebro parece que se le va a ir de las manos, pero no, mantiene las riendas firmes de principio a fin. Si bien los dos personajes estelares son algo mecánicos, todos los demás son muy verosímiles y sostienen la narración con brío: desde Pradelle y su suegro, el magnate Péricourt, hasta el alcalde, pasando por el funcionario Merlin y Madeleine. El oficial trepa es un perfecto “malo” que hace temblar al indeciso Albert, y define lo que fue aquella guerra, en la que los soldados temían más a sus propios mandos que al enemigo, como vemos en la película de Kubrick Senderos de gloria. Al final, el autor sabe repartir los oportunos destinos a todos los personajes en función de su rol en la obra. Pues la novela, sin tener destellos literarios brillantes, se desarrolla con perfecta seguridad de guionista, mirando siempre hacia delante y manteniendo el interés.

En el fondo, más que la sombra de Balzac es Alejandro Dumas a quien se ve manejando los hilos que mueven a los personajes. Uno acaba viendo la vehemencia del conde de Montecristo y al hombre de la máscara de hierro permeando la sustancia de esta novela que se lee de un tirón, gracias también a ciertos préstamos americanos, de Tom Wolfe por ejemplo.



Fuente: Babelia

sábado, 13 de enero de 2018

Stoner de John Williams

STONER de John WILLIAMS
Traducción de Antonio Díez Fernández. Editorial baile del sol, 2014.

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Publicada en 1965, tardíamente reconocida y rescatada de un injusto olvido, Stoner se ha publicado por primera vez en castellano, con una magnífica traducción, en 2014. 

Si buscamos a su autor en internet, le anteceden homónimos ilustres como un famoso compositor y director de orquesta, un importante guitarrista, un marino y al final el casi desconocido escritor estadounidense John Edward Williams (1922-1994) autor de Stoner y El hijo de César, con una obra literaria muy escasa y con similitudes en su biografía con el personaje que da nombre a esta novela (ambos profesores de literatura en la universidad). 

John Williams, con una sencillez y fuerza narrativa extraordinarias, cuenta la historia de William Stoner, hijo de humildes granjeros de Misuri que por azar descubre la literatura, a la que desde ese momento dedicará su vida como profesor de universidad. Una vida sencilla, nada fácil, llena de dignidad y coherencia. 

Es de esos libros que al terminarlos dejan una sensación, casi emoción, difícil de describir y el lector comprende que desde ese momento pasará a formar parte de su memoria. Conforme avanzas en su lectura piensas en incorporarla a tu estantería, en compartirla, en las personas que conoces que la disfrutarían, en a quién se la vas a regalar porque quieres que la lea.

Cuentan que el actor Tom Hanks dijo de ella: “se trata simplemente de una novela sobre un tipo que va a la universidad y se convierte en un maestro. Pero es una de las cosas más fascinantes que jamás he encontrado”. Pues eso.

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